¿Qué es la Biomasa?

Se puede decir que la Biomasa es toda materia orgánica susceptible de aprovechamiento energético.

Entre las energías renovables destaca el uso de productos obtenidos a partir de materia orgánica para producir energía. Estos productos componen lo que se denomina comúnmente “biomasa”, una definición que abarca un gran grupo de materiales de diversos orígenes y con características muy diferentes. Los residuos de aprovechamientos forestales y cultivos agrícolas, residuos de podas de jardines, residuos de industrias agroforestales, cultivos con fines energéticos, combustibles líquidos derivados de productos agrícolas, residuos de origen animal o humano, etc., todos pueden considerarse como biomasa.

 

DEF_BIOMASAConcretamente, en el artículo 2.1 de la ORDEN ITC/2877/2008, de 9 de octubre se define “Biomasa” como la fracción biodegradable de los productos, desechos y residuos procedentes de la agricultura (incluidas las sustancias de origen vegetal y de origen animal), de la silvicultura y de las industrias conexas, así como la fracción biodegradable de los residuos industriales y municipales.

La combustión de biomasa no contribuye al aumento del efecto invernadero porque el carbono que se libera forma parte de la atmósfera actual (es el que absorben y liberan continuamente las plantas durante su crecimiento) y no del subsuelo, capturado en épocas remotas,  como en el caso del gas o el petróleo.

La energía que contiene la biomasa es energía solar almacenada a través de la fotosíntesis, proceso por el cual algunos organismos vivos, como las plantas, utilizan la energía solar para convertir los compuestos inorgánicos que asimilan (como el CO2) en compuestos orgánicos

Las instalaciones de producción energética con biomasa se abastecen de una amplia gama de biocombustibles, desde astillas hasta cardos y paja, pasando por huesos de aceituna y cáscaras de almendra. Esta heterogeneidad continúa en los usos de la energía producida con biomasa, pudiendo utilizarse para calefacción y producción de agua caliente en el sector doméstico (viviendas unifamiliares, comunidades de vecinos, barrios o municipios enteros), calor para procesos industriales y generación de electricidad

La valoración de la biomasa puede hacerse a través de cuatro procesos básicos mediante los que puede transformarse en calor y electricidad: combustión, digestión anaerobia, gasificación y pirolisis.

Dentro de los principales biocombustibles sólidos españoles destacan los orujillos (de aceite y de uva), los huesos de aceituna, las cáscaras de frutos secos (tanto agrícolas, almendra; como forestales, piñón) y por supuesto los residuos de nuestros montes y de las industrias forestales (desde cortezas hasta astillas, pasando por costeros y serrines).

Se puede usar biomasa como combustible para generar electricidad, según lo establecido en el RD 661/2007 por el que se regula la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial.

También se puede usar biomasa como combustible para generar calor quemándola en calderas. En España se consumen más de 4 Mtep para generar calor de los que el sector doméstico utiliza prácticamente la mitad (generalmente en forma de leña, pellets, astillas) y el resto se utiliza en las industrias, generalmente en las industrias del papel, de madera y muebles, y de alimentación.

¿Por qué la Biomasa?

Porque el uso de la biomasa como recurso energético, en lugar de los combustibles fósiles comúnmente utilizados, implica las siguientes ventajas:

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  • El bajo contenido de azufre en la biomasa hace que, en su combustión, el nivel de producción de óxidos de azufre sea muy bajo. Se evitan las peligrosas lluvias ácidas que se derivan de la combustión de carbones y derivados del petróleo.
  • Disminución de las emisiones de partículas y de contaminantes como NOx, HC y CO.
  • No contribuye al calentamiento global. Ciclo neutro de CO2, sin contribución al efecto invernadero.
  • El aprovechamiento de bosques propios para biomasa puede conllevar su correcta gestión para garantizar su existencia.

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  • Crea puestos de trabajo locales en las zonas de producción y consumo, que generalmente son zonas rurales.
  • Los cultivos energéticos contribuyen a fijar la población rural.
  • Disminuye la dependencia energética del exterior.
  • Al ser una producción energética de tipo disperso, se reduce el riesgo de concentración energética en unos pocos puntos.
  • Implica el uso de tecnologías sencillas por lo que no se depende de alta tecnología del exterior.
  • Independencia de las fluctuaciones de los precios de los combustibles provenientes del exterior (no son combustibles importados).

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  • Ahorro de divisas por reducción de importación de combustibles.
  • Se recaudan más impuestos, IRPF de los trabajadores locales e IVA de los productos y servicios generados.
  • Ahorro para el consumidor.

Estas ventajas convierten a la biomasa en una de las fuentes potenciales de empleo en el futuro, siendo un elemento de gran importancia para el equilibrio territorial, en especial en las zonas rurales.

El uso de la Biomasa tiene apoyo de las instituciones, tanto económico como legislativo.

La política energética comunitaria establece los objetivos de consumo de energías renovables que deberán cumplir los Estados miembros en los próximos años, marcados por la Directiva 2009/28/CE de la Energía y del Cambio Climático, relativa al fomento del uso de la energía procedente de fuentes renovables, establece que, como mínimo, el 20% del consumo final bruto de energía en la Unión Europea proceda de energías renovables en el año 2020 (formando parte del cumplimiento del “Objetivo 20-20-20: 20% de mejora de la eficiencia energética, 20% de contribución de las energías renovables y 20% de reducción de los gases de efecto invernadero). De acuerdo con el PER, esta estrategia europea para cumplir el 20/20/20 incluye que la biomasa contribuya a un 9,4% de la energía primaria en el año 2020.

PEREl nuevo Plan de Energías Renovables, PER 2011-2020, marca unos objetivos con respecto a la biomasa térmica de uso residencial, de un incremento de 228 ktep (Kilotoneladas equivalentes de petróleo), hasta alcanzar una capacidad total de 2.430 ktep en 2020. Esto movilizará inversiones por un valor aproximado de 1.325 Mill. €, con un impacto positivo sobre el empleo de unos 14.509 puestos de trabajo.

Si se cumplen los objetivos del PER marcados, la nueva capacidad de generación de calor procedente del aprovechamiento  de la biomasa reduciría el consumo de combustibles fósiles con una reducción de emisiones de CO2 y un ahorro estimado de unos 14 Mill. € al año.

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